lunes, abril 07, 2014

Nueva ley de inversión extranjera y estudios de desarrollo de videojuegos

Voy a hablar de un tema del cual no sé casi nada: Economía (atención, nunca hagan esto, podrían decir cualquier disparate). Hace poco se aprobó una nueva Ley de Inversión Extranjera, todo un acontecimiento en Cuba. La ley anterior databa de los 90, cuando la inversión se consideraba un mal necesario, una ponzoña capitalista que había que mantener limitada para que no enturbiase el luminoso futuro socialista. No vamos a hablar de ella, ni de la actual tampoco, baste decir que ahora los impuestos son menores, hay un período de gracia de 8 años sin impuestos sobre utilidades, no hay impuestos sobre la fuerza de trabajo; los cubanos radicados en Cuba no podemos invertir (y no está claro si a los radicados fuera se les permitirá) pero sí podemos crear cooperativas que pueden asociarse a inversionistas extranjeros.
La gran ventaja del trabajador cubano es que si tratas directamente con él, los salarios son muy bajos, 300 dólares es prácticamente una fortuna. Eso lo saben muy bien algunos avispados empresarios que contratan muchos trabajos aquí "por la izquierda", sin intervención del gobierno, que de estar involucrado le cobraría al infeliz empresario un dineral y le pagaría al trabajador cubano unos 20 o 30 dólares. Con la nueva ley, aún existe una agencia que se encargará de intermediar entre el trabajador cubano y el inversionista, pero creo que esta agencia no tendrá como objetivo principal lucrar a costa de sus gestiones y quedarse la mayor parte del salario.
Vayamos al tema que nos interesa, un distribuidor podría contratar el desarrollo de un juego en Cuba por una fracción del costo en Europa o USA, quizás incluso más barato que en China o India. La nueva ley abre las puertas a asociaciones que podrían ser muy provechosas. Sin embargo, hay algunos inconvenientes. Para empezar, el desarrollo de juegos en Cuba está en pañales, hay muy pocas personas que sepan realmente algo del tema con experiencia en productos reales. Estas personas casi nunca están en la misma ciudad (aquí solo he logrado reunir dos o tres), y en un país desconectado eso es un escollo insalvable: es muy difícil que se formen grupos de personas afines que emprendan proyectos. El asunto de la desconexión afecta en otro sentido: la falta de documentación. Cualquier joven del resto del mundo que desee iniciarse en el mundo del desarrollo de videojuegos acude a Internet, se descarga Unity y una buena tanda de videotutoriales. Las dudas que surgen por el camino se resuelven googleando o preguntando en los foros. El joven cubano tendría que esperar que algún amigo le haga el favor de bajarle el motor, con mucha calma, la documentación, con mucha calma, los foros... bueno, eso ya es imposible. En fin, que tenemos una cantera de potenciales talentos echándose a perder. Estas mentes brillantes necesitan al menos un año de entrenamiento antes de poder embarcarse en un proyecto de consideración. Mantener a este equipo en contacto con el inversionista extranjero sería muy caro, ilegal, o ambas cosas a la vez.
Por supuesto que todas estas desventajas no son obstáculos imposibles, de un modo u otro se podrían solventar, en especial con mucha buena voluntad por parte del inversionista. Pero mi opinión es que la situación actual no es la adecuada. Sobre todo recomendaría esperar por la demorada unificación monetaria (el por qué tenemos dos monedas y una de ellas vale lo mismo que el dólar americano a pesar de que la economía local es un desastre requiere toda una disertación) y tal vez un par de años para que llegue internet a las casas y otros cambios necesarios. En cambio, no estaría de más que si estás interesado en invertir, vayas creando tus contactos desde ahora y preparándolos para futuros proyectos.

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