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Kubuntu

La semana pasada decidí que un cambio me vendría bien, así que instalé el Kubuntu 12.04, para ver qué tal me iba con las nuevas versiones de KDE. Este es un entorno que no miraba desde hace unos cuantos años y que ha evolucionado mucho, pero evolucionado hacia la madurez. Al principio me dio la impresión de que Kubuntu estaba a medias. La mayoría de las herramientas de Ubuntu están orientadas a Gnome/GTK, así que Kubuntu necesita reemplazos adaptados a KDE, es normal que algunas cosas no estén en el mismo lugar. Sin embargo, luego de un rato uno acaba acostumbrándose y descubriendo esos pequeños detalles que diferencian una distribución de la otra.
Como es habitual cuando se hace un cambio tan drástico, hay cosas que funcionan y otras que no. Por ejemplo, en el SDK de Android la mayoría de los ejecutables ya no corren y Code::Blocks da un error. A cambio de perder la herramienta de programación que más uso, he obtenido la posibilidad de poder explorar los archivos demi teléfono vía Bluetooth (magro consuelo). Persiste el problema de cuelgues si se dispara el consumo de memoria, pero ya he aprendido a identificar los síntomas a muchas veces logro salvar la situación cerrando programas. Esto no parece tener solución, excepto agregar 1Gb más de RAM o cambiar la placa base y el CPU a ver si esa es la causa (un problema similar ocurre en Centos 5, con la misma configuración).
También me sorprendió gratamente que KDE utiliza muy bien mi vieja pantalla de 17 pulgadas, que se ha quedado pequeña para los estándares actuales. Echo de menos el sistema de notificaciones de Unity, el de KDE me parece un poco exagerado o intrusivo, porque tiende a llenar el tray con demasiados íconos, además de que las notificaciones se quedan ahí y hay que eliminarlas manualmente. Pero por el momento creo que me quedo con Kubuntu, a ver hasta dónde llegamos.

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