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A viajar se ha dicho

Desde hoy, o ayer (me disculpan la inexactitud, pero no sé si "entrada en vigor" se refiere al día especificado o al siguiente), los cubanos podemos viajar casi libremente. Menuda hazaña, se dirán la mayoría de los lectores, que han nacido y crecido con el derecho de ir a donde les de la gana, siempre y cuando tengan el presupuesto. En cambio, desde hace cincuenta años, los cubanos han requerido de una serie de trámites y una autorización gubernamental para salir del país. A partir de hoy (o ayer), eso desaparece.
Suponiendo que tenga el dinero, hoy mismo podría solicitar mi pasaporte y presentarme en la embajada de Japón para pedir una visa de turista (que me la concedan es otro asunto). No tendría que esperar que mi Director, o el Ministro si fuera universitario,  me firmara una carta autorizándome a viajar y que La Dirección de Inmigración me diera el visto bueno, luego de engavetar el papeleo el tiempo reglamentario que era de... los días que ellos quisieran.
Si me da la gana y los japoneses me lo permiten, podría quedarme allí durante 24 meses, sin exponerme a que el gobierno incaute mis escasas propiedades. Si decidiera radicarme allí, aún así tendría la posibilidad de regresar definitivamente a mi país cuando quisiera.
Un paso de avance, sin lugar a dudas. Lamentablemente, como el dinero apenas me alcanza para lo básico, no creo que la nueva ley me beneficie en algo.

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