Ha sido un año que casi podríamos dar por perdido, pero algunas cosas interesantes sucedieron por acá. Por ejemplo, salió La Pira, nuestro primer indie cubano con micropagos, algo que hace un par de añitos se hubiera catalogado de imposible. Pero los muchachos de ConWiro, que desde hace un tiempito vienen a la vanguardia de la naciente industria nacional, demostraron que sí era posible. Más o menos para esas fechas presenté oficialmente el remake de El Laberinto del Saber, un homenaje a ese viejo clásico, abuelo de los videojuegos hechos en Cuba. Y ya a mediados de año se rompió otro "imposible": Dungeons and Honor, de Jorge Sires, nuestro primer multijugador creado por un equipo independiente. Con gran éxito, hay que añadir. Nota de historiador pedante: nótese que digo primer multijugador indie, porque el primer multijugador cubano sería Netris Kombat, para más referencia véase mi conferencia sobre el tema.

Parece poco, pero para un país que hace dos años no tenía nada, es un buen punto de partida.
El 2022 se inició con la reanudación de los GameJams (una experiencia muy especial para mí) y con intenciones de hacer otro evento dedicado a los videojuegos a mediados de año. Veremos si se logra concretar. A propósito de jams, aunque esta vez se realizó con aislamiento de los equipos participantes, pude conocer a algunos de ellos y hablar largo y tendido. Como siempre digo: hay talento para mover la industria.
Por mi parte, he estado trabajando en otro proyecto, de mucha más complejidad y que ha enfrentado varias dificultades. Por eso ni siquiera tenemos fecha de salida. En paralelo, he ido trabajando en propuestas de diseño para lo que vendría a continuación de ese. Se dice rápido, pero me ha mantenido y me mantendrá bien ocupado.

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