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Sonría, mañana será peor

Si alguien cree que las Leyes de Murphy no son reales, tal vez los sucesos de los últimos días podrían convencerlo.
El jueves en la noche hubo un fallo eléctrico. El sistema de archivos de mi partición home, ya bastante afectado por apagones anteriores amaneció montado en modo solo lectura. Como usualmente hacía, procedí a reiniciar para arreglar. Dos horas después, casi a punto de terminar, otra interrupción eléctrica. Me fui a casa y regresé por la noche. Luego de varias horas, al ver que no terminaba, me fui a casa nuevamente. El sábado descubrí que toda mi carpeta home había desaparecido. Al intentar localizarla se produjeron más errores y tuve que reiniciar el proceso de chequeo, interrumpido un parde horas después por otro apagón (esto sucedió tres veces en el día, siempre mientras el fsck hacía su trabajo). Pensando qué podia ser peor que perder el trabajo de los últimos meses, me fui a casa ya tarde para encotrarme que apenas tenía agua para bañarme. Sin embargo eso es algo común para mí, así que no me preocupó. El domingo regresé a la oficina para continuar, pero no había electricidad tampoco.
Ayer descubrí que además de mi trabajo, había perdido el trabajo de otros, por ejemplo, la nueva versión de la intranet, que tendremos que rehacer completamente. Sin embargo, el punto culminante (hasta el momento) llegó anoche, cuando despierto en la madrugada y descubro que el mejor amigo del hombre, que no es el perro si no el ventilador, un viejísimo modelo chino que me había acompañado fielmente durante 30 años (lo compraron cuando nací) había dejado de funcionar. Aún no sé la causa de su fallecimiento.
Después de esto sólo me queda decir como el cuento: ¿Dios me va a castigar? ¿Cómo, me va a quitar la patineta?

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