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Enrique Núñez

He podido adquirir gracias a mi mamá, que lo obtuvo de mi hermana, las memorias del Maestro Enrique Núñez Rodríguez. Maestro con mayúsculas, del humorismo cubano, fallecido hace unos meses. No tengo palabras para expresar el gozo que produce leer esta autobiografía. Baste decir que es como tenerlo aún vivo entre nosotros revelándonos las anécdotas que no podía regalarnos desde la TV en aquellos breves minutos con Héctor Rodríguez.
Conocí la obra de Núñez Rodríguez hace muchísimo tiempo, cuando compartía una página del Juventud Rebelde dominical con nada más y nada menos que el Premio Nobel Gabriel García Márquez. Si algo lamento es lo poco que lo disfrutamos los de mi generación, pues no era un humorista de espectáculos teatrales, tuvo muy poco espacio en la prensa escrita y recién hace unos años tuvo algunas apariciones en la televisión, que mi padre y yo seguíamos con fidelidad propia de las fanáticas de Backstreet Boys. Su época dorada fue en la radio de antes del 59 y en los primeros años de la Revolución. Por alguna razón, en los 90 su obra no recibió la divulgación que merecía o yo no estaba en el lugar adecuado para tener acceso a ella.
Para el Maestro, dondequiera que esté, el más sincero homenaje de este admirador suyo.

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